La jornada inesperada de una familia con el cáncer de pulmón

Resumen general

Por Tom Murphy

Artículo

Mi jornada con el cáncer de pulmón comenzó el 28 noviembre de 1995. Recibí una llamada de mi hermana Kathleen, que es uróloga, a la cual nuestro padre había ido a ver para sacarse una radiografía por que le dolía la espalda. Los resultados mostraron que mi padre tenía un cáncer de pulmón en estadio 4, que había formado metástasis en su médula espinal. Mi hermana dijo que le quedaban 6 meses de vida. Mi padre murió el 1 mayo de 1996, 5 meses y tres días luego de su diagnóstico inicial.

Mi padre perteneció a la Gran Generación, un veterano de la Segunda Guerra Mundial de las Fuerzas Armadas que combatió en ambos frentes, el Atlántico y el Pacífico. Trabajó en un astillero naval antes de enrolarse en las Fuerzas Armadas, en mayo de 1942, cuando apenas tenía 18 años de edad. Solamente podemos especular que su cuerpo habías sido expuesto durante los 40s, 50s, 60s, 70s, y los 80s, cuando trabajaba en la industria del petróleo. También era un fumador. Todos creemos que su cáncer de pulmón podría ser atribuido al hecho de que fumaba y a su exposición a los asbestos y otras substancias químicas. ¿Fue una combinación? ¿Al final de cuentas, realmente importa? Todo lo que sabemos es que si no hubiera fumado, hubiera tenido una mayor probabilidad de vivir más años.

Cuando el cáncer golpea por primera vez una familia, es como una píldora amarga que asusta. 

La primera reacción es ignorar, luego tener esperanzas de que ¡juntos somos más fuertes y de que podemos ganarle a esta cosa! En 1995, cuando lo diagnosticaron a mi padre, no existían las pequeñas victorias; no existía la posibilidad de derrotar al cáncer.

El 15 marzo del 2015, el cáncer de pulmón golpeó a la puerta nuevamente. Kathleen fue a la sala de emergencias porque le estaba costando respirar. Cuando su exploración por TAC estuvo lista, la diagnosticaron con cáncer de pulmón en estadio 4. Ella no había fumado nunca.

Kathleen era sin lugar a duda una fanática de la actividad física, corría 7 millas por día sin importarle las condiciones del tiempo. Había perdido aproximadamente 10 libras antes de su diagnóstico, pero se lo había atribuido al hecho de que había dejado el chocolate durante la Cuaresma. Ese invierno tuvo una tos persistente y yo bromeaba con ella porque sonaba como ¡si fuera una fumadora que se fumaba dos paquetes por día! 

La ciencia que investiga el cáncer de pulmón estaba a años luz en el 2015 en comparación con 1995, y sin embargo la prognosis aún resultó desesperadamente macabra. 

La quimioterapia y la radiación eran las dos primeras líneas de defensa, pero no eran efectivas para el tipo de cáncer de pulmón que ella tenía (cáncer de pulmón de células pequeñas neuroendocrino). A Kathleen la pusieron en un estudio clínico que se lleva a cabo en el Memorial Sloan Kattering y que utilizaba un régimen de inmunoterapia para tratar el cáncer de pulmón. Los resultados eran mucho más alentadores.  

Durante los próximos seis meses, Kathleen recuperó gran parte de su fuerza y un poco de su energía. Ahora podía caminar 7 millas por día sin importarle las condiciones del tiempo. La radiación/quimioterapia había dejado cicatrices en sus pulmones, de manera tal que no podía correr. Tenía la determinación de lograr el mejor estado cardiovascular posible. Eventualmente, volvió a trabajar, pero tuvo que dejar de hacer cirugías. Hoy en día es una administradora de hospital en el Hospital Rahway, en New Jersey. Kathleen ha sufrido sus altibajos durante los últimos tres años, pero continúa peleando. La ciencia le está dando una oportunidad.

El 18 de enero 2016 el cáncer de pulmón apareció por tercera vez. 

Luego de que mi hermana fuera diagnosticada con cáncer de pulmón, nos sugirieron que los hermanos de Kathleen nos hiciéramos exploraciones por TAC para evaluar la presencia de cáncer de pulmón. Ninguno de nosotros era fumador. Mis dos hermanos y mi otra hermana estaban bien, pero mis resultados fueron ambiguos. Mostraron un pequeño nódulo en mi lóbulo superior derecho. Mi cirujano cardiotorácico, Brendon Stiles, MD, ordenó una biopsia de un ganglio linfático. Resultó positiva para adenocarcinoma.

El 17 de febrero del 2016, el Dr. Stiles realizó una lobectomía superior derecha. La prueba confirmó que el cáncer de pulmón estaba en estadio 1A, o sea que luego de mi cirugía consideraron que me había curado. El lunes siguiente volví al trabajo y, 3 meses luego de mi cirugía, corrí la media maratón de Brooklyn.

Con suerte, el doloroso camino de mi familia con el cáncer estaba llegando a su final. Nos mantendremos vigilantes y no asumiremos que solamente los fumadores se enferman de cáncer de pulmón.

Para más información sobre esta enfermedad y sus varias opciones de tratamiento, vea la página de cáncer de pulmón.

Lea más sobre los que nunca han fumado: Los que nunca han fumado: La nueva cara del cáncer de pulmón por Brendon M. Stiles, MD, FACS.

 

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no necesariamente reflejan el punto de vista de La Sociedad de Cirujanos Torácicos.