¡Por qué no se pueden mezclar la cirugía con el fumar!

Resumen general

Por Rishindra M. Reddy, MD

Artículo

Habiendo trabajado en medicina clínica durante 20 años, he sido testigo de un cambio en el entendimiento de cómo el fumar afecta la recuperación y el tratamiento de diferentes enfermedades, especialmente luego de una cirugía. En el pasado, se solía aceptar que se fumara, especialmente en las personas con un diagnóstico nuevo de cáncer. ¿Ha fumado todos estos años, entonces por qué dejar ahora? En realidad, resulta ser que el estar fumando activamente tiene un efecto negativo en muchos de los aspectos de la recuperación de una cirugía cardiotorácica y de cualquier cirugía, realmente.

El efecto en la enfermedad

Recientemente se ha mostrado que el fumar activamente hace que los cánceres de pulmón crezcan más rápidamente y que sean más resistentes a la quimioterapia y a la radiación. No sabemos si es lo mismo para todos los cánceres, pero sospechamos que otros cánceres que están asociados con el fumar (ejemplo, cáncer de esófago) podrían presentar los mismos problemas. El fumar activamente resulta en el aumento de la presión arterial y en el angostamiento de sus vasos sanguíneos, lo que podría empeorar los problemas crónicos (a largo plazo) del corazón. Hemos sabido durante décadas que el fumar a largo plazo puede causar enfermedades del corazón y cáncer de pulmón, pero ahora nos damos cuenta de que incluso el fumar a corto plazo puede tener un efecto en estas enfermedades y en cómo progresan.

El efecto en el cuerpo

Se ha demostrado que el fumar en forma activa tiene un efecto en la capa de recubrimiento interno de las vías respiratorias, reduciendo la capacidad del cuerpo para eliminar la mucosidad de los pulmones. Después de la cirugía, cuando alguien se encuentra con dificultad para toser y respirar debido al dolor, esta mucosidad se acumula en los pulmones y puede causar una neumonía. Muchos estudios sobre cirugía cardíaca y de pulmón han mostrado un aumento del riesgo de neumonía luego de la cirugía para el caso de los fumadores activos. Algunos de estos mismos estudios han mostrado un riesgo más alto de morir luego de la cirugía para los fumadores activos, comparado con los que han dejado de fumar o los que nunca han fumado. Los cirujanos plásticos se han negado a operar a pacientes que son fumadores debido a que muchas de sus “reconstrucciones” no sanan bien en las personas que están fumando activamente. Otros cirujanos no han estado tan enfocados en esto, pero investigaciones más recientes sugieren que el dejar de fumar 3-4 semanas antes de la cirugía puede reducir significativamente el riesgo de complicaciones luego de la cirugía. Estas 3-4 semanas es el tiempo que le lleva a la capa de recubrimiento interno de las vías respiratorias sanarse, de manera que las personas puedan toser y eliminar el moco que se acumula en sus pulmones. Las personas que han dejado de fumar generalmente notan una tos más prominente durante esas primeras semanas luego de dejar de fumar, que tiene que ver con este “proceso de curación”.

Como se ha descrito anteriormente, el fumar contribuye al angostamiento de los vasos sanguíneos, lo que luego de la cirugía puede disminuir la cicatrización. Los problemas de heridas quirúrgicas (el lugar en donde se hicieron las incisiones) pueden ser muy difíciles de manejar luego de la cirugía de corazón, de pulmón, o de cualquier cirugía de tórax. El fumar es un factor de riesgo para la mediastinitis, una infección del esternón luego de la cirugía, que puede ser extremadamente difícil de tratar. La mediastinitis requiere del uso a largo plazo de antibióticos y, a menudo, de cirugía para extirpar una parte, o todo el esternón, con cirugía plástica con colgajos. Las infecciones en estas áreas pueden llevar a problemas de respiración e inestabilidad de la pared del pecho. 

¿Cómo puedo dejar de fumar?

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La nicotina es una de las sustancias más adictivas conocidas por el hombre. Dejar de fumar es extremadamente difícil y no existe una única forma de hacerlo. El dejar de fumar “de golpe” funciona para algunos, pero otros se benefician del uso de medicamentos tales como Chantix o Wellbutrin. La mayoría de los médicos pueden ayudarlo a encontrar un programa para dejar de fumar que podría incluir sesiones con consejero, medicamentos para ayudarlo a dejar de fumar, y/o alternativas a la nicotina (parches, chicles, etc.). Todavía no se han estudiado extensivamente los cigarrillos electrónicos, pero también incluyen la inhalación de nicotina que afecta la capa de recubrimiento interno de los pulmones y angosta los vasos sanguíneos. Los substitutos de la nicotina y el masticar tabaco presentan algunos de los mismos riesgos, pero no se los inhala hacia los pulmones de la misma forma que se lo hace con los cigarrillos y con los cigarrillos electrónicos.

Para más información sobre cómo dejar de fumar, pueden acceder a los folletos sobre cómo dejar de fumar que se encuentran disponibles en la sección de recursos de esta página web

 

Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no reflejan necesariamente las opiniones de la Sociedad de Cirujanos Torácicos.