Enfermedad de las arterias coronarias

Resumen general

La enfermedad de las arterias coronarias, a veces conocida como cardiopatía isquémica, es el tipo más común de las enfermedades cardíacas. Es la causa número uno de muerte en ambos, hombres y mujeres, en los Estados Unidos. De acuerdo al Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones, y la Sangre (NHLBI, por sus siglas en inglés), la enfermedad del corazón mata a aproximadamente 375.000 estadounidenses por año. Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) estiman que las enfermedades del corazón afectan a alguien en los EEUU alrededor de una vez cada 43 segundos.

Las arterias coronarias transportan sangre hacia el corazón, brindándole el oxígeno y los nutrientes que el músculo del corazón necesita para funcionar. Existen dos arterias principales que se ramifican desde la aorta para irrigar con sangre al corazón.  Se denominan arteria coronaria derecha y arteria coronaria izquierda principal.

La arteria coronaria derecha irriga el lado derecho del corazón. La arteria coronaria izquierda principal se divide en la arteria anterior descendiente izquierda, que irriga el frente del corazón, y la arteria circunfleja, que irriga el lado izquierdo y la parte de atrás del corazón. 

Causas de la enfermedad de las arterias coronarias

Causas de la enfermedad de las arterias coronarias

Cuando las personas hablan sobre la enfermedad de las arterias coronarias, generalmente se están refiriendo a los bloqueos totales o parciales de las arterias coronarias. Esta es la forma más común de enfermedad del corazón y ocurre cuando el colesterol y los depósitos de grasa (denominados placas) se acumulan con el tiempo en las paredes internas de las arterias coronarias. Estas placas disminuyen el flujo sanguíneo hacia el corazón porque bloquean parcial o totalmente el flujo sanguíneo hacia el área del corazón que se encuentra irrigada por la arteria o arterias enfermas.

Cuando la placa disminuye el flujo sanguíneo hacia su corazón, su corazón no recibe el oxígeno y los nutrientes vitales que necesita para funcionar adecuadamente. Esto se conoce como isquemia cardíaca, y causa dolor de pecho u opresión en el pecho conocida como angina. Cuando el flujo de sangre a través de la arteria coronaria se encuentra muy restringido, o cuando una arteria coronaria de repente se bloquea, el músculo del corazón irrigado por esta arteria se puede morir. Esto se conoce como ataque al corazón o infarto de miocardio. La porción afectada del músculo cardíaco se transforma en una cicatriz y de allí en más no puede contribuir con la función cardíaca.

Debido a que la enfermedad de las arterias coronarias se desarrolla a lo largo de décadas, podría pasar desapercibida hasta que se produzca un ataque al corazón.

Los factores de riesgo para la enfermedad de las arterias coronarias incluyen:

  • Presión arterial alta
  • Niveles altos de colesterol LDL (malo)
  • Niveles bajos de colesterol HDL (bueno)
  • Fumar 
  • Diabetes
  • Obesidad

El tener una vida sedentaria (actividad o ejercicio físico limitado) puede aumentar su riesgo de desarrollar la enfermedad de las arterias coronarias, porque generalmente conduce a algunas de las condiciones enumeradas anteriormente.

Su riesgo de enfermedad del corazón también aumenta a medida que se envejece debido a factores genéticos (que se dan en su familia) y al estilo de vida, que hacen que se acumule placa en sus arterias. 

Si su padre o un hermano fue diagnosticado con enfermedad del corazón antes de los 55 años de edad, o si su madre o una hermana fue diagnosticada antes de los 65 años de edad, usted tiene un riesgo más alto de ser diagnosticado/a con enfermedad del corazón.

Para el momento en el que llega a la mitad de su vida, usted podría haber acumulado suficiente placa como para que comience a causar signos o síntomas de alerta. A pesar de que la edad y la historia familiar de enfermedad del corazón temprana constituyen factores de riesgo, usted puede reducir sus propias posibilidades de desarrollar la enfermedad mediante el control de otros factores tales como el peso, la presión sanguínea, y los niveles de colesterol.

Si a usted le preocupa que podría estar en riesgo de desarrollar enfermedad del corazón, asegúrese de hablar con su médico sobre las formas de reducir su riesgo. Y asegúrese de hablar con su médico antes de comenzar cualquier programa de ejercicios físicos, para decidir cuál es el programa adecuado para usted. 

Síntomas de la enfermedad de las arterias coronarias

Síntomas de la enfermedad de las arterias coronarias

Si sus arterias coronarias se angostan, no pueden suministrar suficiente sangre a su corazón, especialmente cuando está latiendo rápido, como por ejemplo durante el ejercicio físico. En primera instancia, el flujo sanguíneo disminuido podría no causar síntomas, pero a medida que continúa la acumulación de placa en sus arterias coronarias, el músculo de su corazón no recibe la sangre que necesita y se pueden desarrollar los síntomas. Los síntomas se pueden desarrollar gradualmente (crónico) o repentinamente (angina inestable o ataque al corazón).

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Los síntomas más comunes de la enfermedad de las arterias coronarias incluyen el dolor de pecho (angina) y la falta de aliento con ciertos tipos de ejercicios o esfuerzos físicos. A pesar de que usted podría no tener síntomas mientras está en reposo, la actividad más ardua incrementa la cantidad de oxígeno que el corazón necesita, y produce los síntomas. El dolor de pecho también se puede describir como una molestia, pesadez, opresión, presión, dolor, quemazón, adormecimiento, sensación de saciedad, o aplastamiento. Podría confundirse con indigestión o reflujo gástrico, y podría ocurrir en cualquier parte del pecho, y a veces incluso en el abdomen. La gravedad de estos síntomas varía y podría empeorar a medida que la placa continúa acumulándose y angostando sus arterias coronarias.

Sin tratar, la enfermedad de las arterias coronarias puede conducir a un ataque al corazón.

Los síntomas comunes de un ataque de corazón incluyen dolor o molestias en el pecho que duran más de unos pocos minutos y que no se van cuando descansa. Podrían haber molestias en la parte superior del cuerpo, y falta de aliento. Otros posibles síntomas de un ataque al corazón incluyen transpiración súbita excesiva y fría, el sentirse anormalmente cansado sin ningún motivo, náuseas (sentirse mal del estómago) y vómitos, y sentir la cabeza aturdida/confundida, o mareos repentinos.

Si usted experimenta cualquiera de estos síntomas, busque atención o tratamiento inmediato. No espere hasta el turno que tiene con su médico, llame al 9-1-1 o consiga que alguien lo lleve en auto hasta la sala de emergencias para que lo revisen inmediatamente.

 

Opciones de diagnóstico y tratamiento

Opciones de diagnóstico y tratamiento

Su médico generalmente puede diagnosticar la enfermedad de las arterias coronarias en base a su historia médica, factores de riesgo, un examen físico, y los resultados de pruebas y procedimientos.

No existe una prueba única que pueda diagnosticar la enfermedad de las arterias coronarias, así que su doctor/a podría recomendar uno o más de las siguientes: electrocardiograma (ECG), prueba de estrés, ecocardiografía (eco), radiografía de pecho, pruebas de sangre, y angiografía coronaria. Para más información sobre estas pruebas, visite nuestra página sobre pruebas comunes

Muchos pacientes con enfermedad de las arterias coronarias son tratados con medicamentos solamente. Los procedimientos más comunes para la enfermedad de las arterias coronarias incluyen la cirugía de baipás coronario o la intervención coronaria percutánea (PCI, por sus siglas en inglés). Ambas opciones de tratamiento restaurarán el flujo sanguíneo hacia su corazón, pero no existe ningún tratamiento que garantice ser efectivo para todos los casos de enfermedad de las arterias coronarias. En general, ambas la CABG y la PCI están diseñadas para hacer que los pacientes con enfermedad de las arterias coronarias vivan más tiempo, porque disminuyen la posibilidad de que se mueran de un ataque al corazón (infarto de miocardio). Estos procedimientos también son muy efectivos para mejorar los síntomas de la enfermedad de las arterias coronarias, incluyendo el dolor de pecho y la falta de aliento.

¿Quién recibe cada tipo de tratamiento: baipás coronario (CABG) vs. terapia a base de catéter (PCI) vs. medicamentos solamente?

Extensas investigaciones y más de 50 años de experiencia con la CABG, y 30 años de experiencia con la PCI han ayudado a determinar cuáles son los pacientes que responderán mejor a la CABG y cuáles son los mejores candidatos para la PCI. La decisión puede ser complicada y depende del número y ubicación de los bloqueos en las arterias coronarias, de la condición del paciente, de la función del corazón, y de la presencia de enfermedades contribuyentes tales como la diabetes. Su cardiólogo y su cirujano cardíaco trabajarán juntos para decidir cuáles de los procedimientos es el mejor para usted. Si bien la CABG es más invasiva que la PCI, a la mayoría de los pacientes con bloqueos de la arteria coronaria izquierda principal, con bloqueos en todas las tres arterias coronarias principales, y a los diabéticos con enfermedad de las arterias coronarias grave les va mejor a largo plazo con la CABG. Algunos pacientes no necesitan ni la CABG ni la PCI, y se los puede tratar con medicamentos solamente. 

Una conversación con su doctor podría ayudarle a decidir cuál es el mejor tratamiento para usted. Puede imprimir estas preguntas de ejemplo para usarlas como una guía para la conversación con su médico.

Cirugía de bypass (baipás o derivación) coronario (CABG, por sus siglas en inglés)

La cirugía CABG (se pronuncia generalmente como la palabra del inglés “cabbage”) es la cirugía a corazón abierto más común en los Estados Unidos. La operación está designada para evitar los bloqueos en sus arterias coronarias, para restaurar un flujo sanguíneo normal o casi normal hacia todo el corazón mientras se está en reposo y durante la actividad física. A pesar de que en algunos casos los pacientes podrían necesitar solamente un baipás, la mayoría de las personas candidatas para la CABG tienen bloqueos en la mayoría de sus arterias coronarias y necesitan entre tres a cinco baipás (derivaciones). 

Su cirujano tomará un vaso sanguíneo sano (arteria o vena de su cuerpo), generalmente de su pierna, brazo, pecho o abdomen, y lo conectará a las otras arterias (generalmente la aorta) de su corazón. Esto permite que el flujo sanguíneo “evite“ (“bypass“) la porción enferma o bloqueada de su arteria coronaria, creando un camino nuevo para el flujo de sangre que va hacia su corazón. 

La cirugía de baipás coronario generalmente lleva entre tres a cinco horas. Para iniciar la operación de CABG, un cirujano cardiotorácico hará una incisión hacia abajo en el frente de su pecho, a través de su esternón, generalmente partiendo su esternón. Esta incisión se denomina esternotomía media, y le permite al cirujano operar en forma segura en todas las partes de su corazón. El tamaño de la incisión en sí misma varía de cirujano a cirujano. Pregúntele a su cirujano sobre los detalles de su incisión y sobre qué sucederá luego de la operación.

Por lo general, durante la cirugía, usted será conectado a una máquina de corazón-pulmón (algunas veces llamada “la bomba“), una máquina que temporalmente se encarga de la función del corazón y los pulmones durante la cirugía para mantener la circulación sanguínea y el flujo de oxigeno a través del cuerpo. La máquina de corazón-pulmón le permite a su cirujano detener su corazón para poder coser cuidadosamente y con precisión su injerto de baipás (o derivación) a su corazón. La arteria coronaria promedio tiene entre 2 a 3 mm. de diámetro, que es el ancho de una hoja típica de césped. Una vez terminada la cirugía, usted será desconectado de la bomba, y su corazón y pulmones reanudarán sus funciones. Luego de la CABG, la mayoría los pacientes pasan una noche en la unidad de terapia intensiva, seguida de otros tres a cinco días en el hospital.

CABG “sin bomba“ vs. CABG “con bomba“

Algunos cirujanos prefieren realizar la CABG sin utilizar la máquina de corazón-pulmón (“sin bomba“), cosiendo el baipás coronario a las arterias coronarias con el corazón latiendo. Esta técnica requiere del uso de instrumentos que “estabilizan“ o mantienen inmóvil el área de la arteria coronaria en la que se está haciendo el baipás, de manera que el cirujano pueda coser cuidadosamente y con precisión el injerto. 

La CABG sin bomba, o con corazón latiendo, fue desarrollada como un intento de disminuir la probabilidad de complicaciones luego de la cirugía, incluyendo sangrado, derrames, problemas pulmonares y toxicidad renal. También puede ser más económica porque elimina los costos asociados con la máquina corazón pulmón. Se ha demostrado que la CABG sin bomba es segura y efectiva en las manos de muchos cirujanos. Todavía es una cuestión de debate entre los cirujanos cardíacos si la CABG sin bomba realmente disminuye o no el riesgo (mientras sigue ofreciendo los excelentes resultados a largo plazo de la CABG con bomba) en comparación con la CABG convencional. Pregúntenle a su cirujano cardíaco cuál es el método que prefiere y porqué. 

Riesgos de la cirugía de baipás coronario (CABG)

Se ha comprobado que la CABG es segura y efectiva, pero al igual que todos los procedimientos del corazón, puede derivar en graves complicaciones. Las posibilidades de que ocurra una complicación grave depende de su edad y su condición a la hora de la operación. A pesar de que la CABG se puede realizar en forma segura en pacientes con casi 90 años de edad, e incluso de más de 90 años, el riesgo aumenta con la edad. También aumenta con las enfermedades preexistentes, tales como un ataque cerebral previo, un ataque al corazón, la enfermedad renal, problemas pulmonares, u otras condiciones que debilitan su cuerpo o que no permiten que su cuerpo se recupere luego a la operación. La tasa de mortalidad general luego de la CABG es de menos del 3%. También existe un riesgo pequeño pero real de accidente cerebrovascular (derrame cerebral), ataque al corazón, sangrado, fallo renal (de los riñones), neumonía, e infección de la herida. Muchos pacientes requieren de transfusiones sanguíneas durante y luego de sus operaciones. Si bien nadie tiene la bola de cristal, su cirujano es un experto en la evaluación de la probabilidad de que a usted le vaya bien con la CABG, y en la determinación y explicación de sus riesgos.

Pídale a su médico que introduzca su información clínica dentro de la base de datos clínicos de la Sociedad de Cirujanos Torácicos (STS) para determinar su riesgo quirúrgico para una CABG. La base de datos de la STS ha recolectado información de millones de pacientes para predecir el riesgo y asegurar la calidad asociada con la CABG.

Intervención coronaria percutánea (PCI)

La PCI, a veces denominada angioplastia, es un procedimiento no quirúrgico que puede abrir arterias coronarias bloqueadas o estrechadas. Se insertará a través de uno de sus vasos sanguíneos y hacia la arteria afectada, un tubo fino y flexible con un globo u otro aparato unido a un extremo. Una vez que está en su lugar, el globo se infla para crear una abertura más grande y restaurar el flujo sanguíneo a través de la arteria. Durante el procedimiento, también se le podría colocar en su arteria un pequeño tubo (o cánula) en malla llamado stent. El stent ayuda a prevenir futuros bloqueos. La PCI es mucho menos invasiva que la CABG. No requiere de una incisión en el pecho, y el período de recuperación es mucho más rápido. La realiza un cardiólogo de intervención, en vez de un cirujano cardíaco. La PCI está limitada generalmente a los pacientes que tienen bloqueos en menos arterias coronarias que los pacientes de CABG.

Usted también podría llegar a controlar su enfermedad de las arterias coronarias con cambios en el estilo de vida y con medicamentos. Una conversación con su doctor podría ayudarle a decidir cuál es el mejor tratamiento para usted.

Recuperación

Recuperación

Como parte de su recuperación, y para reducir el riesgo de desarrollar otros bloqueos, debe tratar de mantener un estilo de vida saludable. Esto incluye ejercitar en forma regular, comer comidas sanas, bajar de peso, reducir el estrés, y dejar de fumar. Aunque usted no necesite una cirugía o PCI, el incorporar comportamientos saludables ayudará a prevenir daños futuros al corazón.

La cirugía CABG es una operación importante, y debe tener en cuenta que permanecerá en el hospital por aproximadamente una semana luego de la cirugía. Su hospitalización probablemente incluirá un día o dos en terapia intensiva (ICU, por sus siglas en inglés), en donde el personal del hospital puede monitorear su presión sanguínea, respiración, y otros signos vitales. También tendrá un tubo para respirar durante unas horas, o posiblemente durante toda la noche, de manera que le será difícil comunicarse. Se le quitará el tubo ni bien se despierte y pueda respirar completamente solo.

Si su recuperación en el hospital mejora como se espera, se le debería dar el alta en una semana aproximadamente. Sin embargo, esto es solamente el inicio de su recuperación. Incluso luego de volver a su hogar, probablemente encontrará que es difícil realizar las tareas diarias o incluso caminar por una distancia corta. Debe considerar que la recuperación llevará alrededor de 12 a 15 semanas. En la mayoría de los casos, usted podrá volver al trabajo, comenzar a ejercitar, y reanudar la actividad sexual luego de las 6 semanas pero, luego de la cirugía, su médico discutirá con usted un plan de recuperación personalizado.


Revisado por: Robbin G. Cohen, MD   
Junio, 2016