¿Cómo afecta la debilidad a las personas que son candidatas para la cirugía?

Resumen general

Por Mark K. Ferguson, MD

Artículo

La debilidad es un término que muchas personas entienden intuitivamente, pero este término tiene un significado específico cuando las personas están considerando una cirugía mayor. Los médicos consideran a la debilidad como una condición que hace a los pacientes más susceptibles al estrés asociado con la cirugía y que interfiere con la recuperación del paciente de la cirugía.

La debilidad está asociada con costos más caros para los cuidados, hospitalizaciones más largas, un riesgo elevado de complicaciones, y una posibilidad más alta de ser enviado a un centro de cuidados o a un centro de rehabilitación envés de a su casa luego de una cirugía mayor.

¿Cómo se evalúa la debilidad?

La debilidad está generalmente asociada con la edad avanzada, pero muchas personas mayores no están para nada débiles, y algunas personas jóvenes pueden estar débiles. Existen varios métodos para determinar si alguien está débil. Cuando veo a alguien que considero podría estar débil, mi equipo realiza una evaluación para ayudar a determinar si lo está.

La evaluación para la debilidad busca las siguientes características:

  • Ha perdido peso recientemente
  • Tiene poca fuerza en las manos
  • Se cansa rápidamente
  • Tiene poca actividad física
  • Camina despacio  

¿Qué sucede cuando mi paciente parece estar débil?

Si uno de mis pacientes presenta tres o más de estas características, generalmente le pido a un colega que se especializa en la geriatría que le haga una evaluación más detallada y formal, denominada evaluación geriátrica exhaustiva, que evalúa:

  • La alimentación
  • Los niveles de actividad física
  • Los medicamentos
  • La memoria y la capacidad para pensar
  • Los riesgos de caídas en la casa
  • La depresión
  • Las enfermedades crónicas
  • El apoyo de la familia y de la comunidad

Los resultados de la evaluación ayudan al equipo de cuidados médicos a planear para las necesidades del paciente durante y después de la hospitalización para una cirugía mayor.

¿Porqué nos preocupamos por evaluar la debilidad?

Las características físicas que nosotros creemos representan la debilidad son solamente la punta del iceberg cuando se considera todo lo que le está sucediendo al paciente débil. Posiblemente existen anormalidades subyacentes que pueden tener una influencia muy importante en los resultados de las cirugías mayores. Estas incluyen:

  • Huesos débiles
  • Poca masa muscular
  • Inflamación sistémica elevada
  • Función inmune disminuida
  • Pérdida de nutrientes
  • Cambios en los niveles hormonales
  • Demencia

¿Qué se puede hacer cuando un paciente está débil pero necesita una cirugía?

En algunas situaciones, la cirugía no se tiene que hacer inmediatamente y puedo recomendar intervenciones para mejorar las condiciones de mis pacientes y, con suerte, hacer que la operación sea más segura. Estas intervenciones incluyen una mejora de la alimentación, básicamente con comidas regulares saludables y algunas veces con la adición de suplementos de proteínas. Además, podría sugerir ejercicios frecuentes como el entrenamiento para aumentar la fuerza, para mejorar el equilibrio, y ejercicios cardiovasculares para mejorar la resistencia.

El dejar de fumar y el consumo mínimo de alcohol también son elementos esenciales en la preparación preoperatoria. Un programa de 4 semanas produce generalmente mejoras importantes en la actitud del paciente con respecto a la cirugía y en su bienestar físico. 

¿Qué sucede cuando un paciente está muy débil para una cirugía?

Si yo considero que un paciente está muy débil para someterse a una cirugía en forma segura, generalmente discutimos las alternativas a la cirugía que son seguras pero que proporcionan algún beneficio. Por ejemplo, si un paciente tiene cáncer, los tratamientos alternativos podrían incluir la radioterapia, la quimioterapia, o la inmunoterapia. Para los pacientes con enfermedad de la válvula del corazón, existen métodos de reemplazo de las válvulas sin cirugía. La mayoría de los pacientes están familiarizados con el uso de stents para mantener abiertos los vasos sanguíneos que irrigan el músculo cardíaco. Todos estos métodos se utilizan frecuentemente en pacientes para los cuales se considera que la cirugía conlleva muchos riesgos.

 

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no necesariamente reflejan el punto de vista de La Sociedad de Cirujanos Torácicos.