Lo que usted necesita saber sobre la fibrilación auricular

Resumen general

Por James R. Edgerton, MD, FACC, FACS, FHRS

Artículo

La fibrilación auricular (Afib, por sus siglas en inglés) afecta a millones de estadounidenses de todo tipo. Es un problema del bombeo de las cámaras superiores del corazón (aurículas). Las posibilidades de tener Afib aumentan con la edad, y puede ocurrir sola (Afib sola) o en combinación con otro problema cardíaco (Afib concomitante), como en el caso de una válvula con fuga. Las personas pueden tener Afib continua (generalmente denominada Afib paroxística) o Afib intermitente (denominada Afib persistente). El tratamiento es personalizado, en base a las necesidades específicas de cada paciente.

Durante un ritmo normal del corazón, todas las células musculares de las cámaras superiores se contraen al mismo tiempo. Esto resulta en el bombeo activo de la sangre desde las cámaras superiores hacia las cámaras inferiores (los ventrículos). Durante la Afib, las células musculares se contraen individualmente y de forma aleatoria, creando aurículas temblorosas sin bombeo activo en las aurículas. Dentro de las aurículas, la sangre fluye lentamente y se estanca, por lo que se pueden formar coágulos sanguíneos.

Varios problemas pueden estar asociados con la Afib: 

  • Si se la deja sin tratar, la Afib puede resultar en un ritmo cardíaco muy rápido porque las señales eléctricas están siendo pasadas constantemente hacia las cámaras inferiores. Muchas personas con un ritmo cardíaco rápido tienen una sensación de “no sentirse bien” y podrían tener una sensación vaga de muerte inminente.
  • Cuando las cámaras bombeadoras inferiores se contrae muy rápido, no tienen suficiente tiempo para llenarse de sangre entre cada contracción, y de esa forma el corazón podría no bombear cantidades adecuadas de sangre. Esto puede hacer que usted se sienta cansado fácilmente y con un estado general de falta de energía. El problema puede empeorar debido a la pérdida de la fuerza de contracción de las cámaras superiores. Cuando las aurículas están fibrilando, o temblando, la cantidad de sangre que el corazón está bombeando se puede reducir en hasta un 40%. 
  • La Afib puede causar un derrame cerebral. Esto sucede porque las aurículas no se están contrayendo y la sangre se estanca, y se pueden formar coágulos. En el 90% los casos, los coágulos se forman en el apéndice auricular (saco pequeño, con forma de oreja que se encuentra en la pared muscular de la aurícula). Si estos coágulos se desprenden, pueden ir hacia el cerebro, bloqueando el flujo sanguíneo y causando un derrame cerebral.

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Existen varias formas de tratar la Afib:

  1. Se puede restaurar el ritmo cardíaco normal utilizando medicamentos o un shock eléctrico. Muchas personas vuelven a padecer de fibrilación auricular, de manera que este procedimiento por sí solo, a veces, no es una terapia adecuada.
  2. La terapia de control del ritmo y anticoagulación no está orientada a restaurar el ritmo normal. Su objetivo es reducir el ritmo cardíaco con medicamentos y prevenir los derrames cerebrales con anticoagulantes (generalmente warfarina). A pesar de que esta es una terapia adecuada para algunos, otras personas podrían continuar sintiéndose mal bajo la terapia de control de ritmo y anticoagulación.
  3. La clásica operación Maze se basa en el hecho de que las ondas eléctricas del corazón no pueden atravesar cicatrices. Durante esta Maze clásica, se crean varias cicatrices en lugares precisos de las cámaras superiores del corazón. Las ondas de contracción entonces se mueven a través del “maze” en una forma organizada, en vez de caótica. A pesar de que esta operación es altamente exitosa (alrededor del 95%), involucra la apertura del pecho, colocando al paciente en una máquina corazón-pulmón, y deteniendo el corazón. La operación Maze podría ser adecuada para personas que tienen otro problema cardíaco que también requiere de una operación, pero es generalmente menos adecuada para el caso de la Afib sola.
  4. Otro tratamiento para la Afib es la ablación por catéter. Generalmente llevada a cabo por un electrofisiólogo, consiste en pasar un catéter hasta el corazón desde la pierna. El catéter entra en la aurícula derecha y se mueve hacia la aurícula izquierda a través de un hueco hecho en la pared que se encuentra entre las aurículas derecha e izquierda. Luego, bajo la guía de rayos X, se hacen una serie de quemaduras en la aurícula izquierda para bloquear los caminos de conducción aberrantes y restaurar el ritmo normal. La tasa de éxito depende de si la Afib es continua o intermitente.
  5. Un tratamiento quirúrgico nuevo, menos invasivo para la Afib es la ablación totalmente toracoscópica. Esta operación es realiza por un cirujano, a pecho cerrado, utilizando endoscopio, puertos, y pequeñas incisiones. Debido a que las venas pulmonares generalmente son la fuente de las pulsaciones tempranas que causan la Afib, las venas son aisladas eléctricamente. Si un paciente tiene Afib continua, se hacen líneas de ablación adicionales. El apéndice de la aurícula izquierda es la fuente de coágulos sanguíneos que causan más del 90% de los ataques cerebrales, así que se lo cierra o se lo saca. Estas técnicas resultan en una tasa de cura de hasta un 86% para el caso de la Afib intermitente.
  6. Un procedimiento aún más nuevo, la “ablación híbrida” está siendo utilizado por primera vez en unos pocos centros. Este procedimiento combina la ablación toracoscópica con la ablación por catéter.

Para más información sobre su corazón, visite a su médico.

Enlaces útiles:

Video: Opciones de tratamiento para la fibrilación auricular - El Dr. James Edgerton en una consulta sobre el tratamiento de la Afib con un paciente

La sociedad de cirujanos torácicos: Trastornos del ritmo cardíaco

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